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¿Qué es la Epilepsia?

Crisis epiléptica

Una crisis epiléptica se define como la aparición transitoria de signos y/o síntomas debido a una actividad neuronal excesiva o sincrónica en el cerebro. Estos signos, es decir lo que observamos en la persona o los síntomas, lo que ella relata del evento, dependerán de la región cerebral en donde se produzca la descarga eléctrica anormal.

Las crisis epilépticas provocadas son aquellas que se originan o son consecuencia de una alteración orgánica conocida y aguda. Por ejemplo: la descompensación que sufre una persona alcohólica o adicta en periodo de abstinencia; la fiebre en algunos lactantes, que puede llevarlos a tener una convulsión “febril”; la privación extensa de sueño y la hipoglicemia o disminución importante del nivel de azúcar en la sangre; entre otros.

Las crisis epilépticas no provocadas o espontáneas , que orientan hacia un diagnóstico de Epilepsia, se caracterizan por ser:

  1. Espontáneas. Tienen un inicio súbito y brusco, duran un breve periodo de tiempo y luego se restablecen las funciones cerebrales.
  2. Las crisis son iguales unas a otras, siguen el mismo patrón, ya que el foco donde se genera la alteración eléctrica en el cerebro es siempre el mismo y no cambia a través del tiempo.
  3. Hay una predisposición o tendencia a que las crisis se repitan en el tiempo.

Algunos datos Epidemiológicos

  • Las crisis epilépticas corresponden al 1% de las consultas en los Servicios de Urgencia de adultos y al 2% de las consultas en pediatría.
  • La mayoría de estas crisis, recibidas habitualmente en Servicios de Urgencia, son crisis epilépticas provocadas.
  • 1 de cada 10 personas presentará una crisis epiléptica en algún momento de su vida.
  • 1 de cada 150 personas en el mundo tendrá Epilepsia, y, por lo tanto, presentará crisis epilépticas no provocadas: espontáneas, estereotipadas y recurrentes en el tiempo.
  • Las crisis convulsivas solo afectan aproximadamente a la cuarta parte de quienes son diagnosticados con Epilepsia.

Epilepsia

Las epilepsias son afecciones neurológicas crónicas, de causa diversa, caracterizadas por crisis recurrentes debidas a una descarga excesiva de las neuronas cerebrales, asociadas a diversas manifestaciones clínicas. No se tratan de una sola enfermedad, por eso nos referimos a las epilepsias en plural, sino de un conjunto de enfermedades con algunas manifestaciones comunes. Para realizar el diagnóstico se requiere alguna de estas 3 condiciones:

  1. Por lo menos dos crisis no provocadas (o reflejas) separadas > 24 horas
  2. Presencia de una crisis no provocada en un paciente con alguna condición que lo predisponga a continuar presentando crisis.
  3. Diagnóstico de un síndrome epiléptico

 

En casi un cincuenta por ciento de los casos no es posible encontrar la causa de la epilepsia, en el resto, puede ser: producto de traumatismos encéfalo-craneanos, asfixias de parto, tumores cerebrales, accidentes vasculares cerebrales, malformaciones cerebrales, algunas enfermedades genéticas y consecuencias de infecciones del sistema nervioso (meningitis, encefalitis, cisticercosis). Es por esto que las Epilepsias no son una enfermedad, sino una manifestación clínica de lo nombrado anteriormente.

Se habla de síndromes epilépticos cuando existe un trastorno epiléptico con un conjunto de síntomas y signos característicos, tales como edad de comienzo, tipos de crisis y otros. El diagnóstico del síndrome epiléptico es muy importante, ya que permite hacer un pronóstico y seleccionar el medicamento adecuado, que no es el mismo para todos los tipos de Epilepsias.