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Pequeños GRANDES CAMBIOS

Pequeños GRANDES CAMBIOS

La Terapia Ocupacional se ha convertido en uno de pilares de la atención que ofrece el CEDEI de la Liga.

“Mi hijo no tenía equilibrio, no tenía motricidad fina ni gruesa adquirida. No sabía agarrar el lápiz ni la cuchara, porque se le caía. Trataba de correr y se caía, incluso al caminar, no podía pararse en un pie, no podía hacer nada, en realidad”.

Así relata Yesenia Caballero el estado en que llegó su hijo Jesús -de entonces 6 años- a incorporarse a las sesiones de Terapia Ocupacional (TO) que ofrece en forma gratuita a niños y niñas con epilepsia el Centro de Desarrollo Integral (CEDEI) de la Liga Chilena contra la Epilepsia.

“Ahora mi hijo es totalmente independiente, porque se puede valer por sí mismo y no tiene ningún problema, ya no se le caen las cosas de las manos. Él mismo puede ahora comer y vestirse solito. A sus 8 años hace sus tareas solo, ha logrado escribir y leer, hace todo lo que antes no podía hacer”, cuenta orgullosa, Yesenia.

Pero ¿cómo se logran estos avances tan significativos? En definitiva, ¿de qué se trata la Terapia Ocupacional? Veamos.

Salud, independencia y bienestar

En lo formal, la Terapia Ocupacional es una profesión del área de la salud que busca promover el bienestar y mejores niveles de salud por medio de la ocupación. Sus objetivos son claros: conseguir la máxima funcionalidad de la persona, ya sea en el plano físico, cognitivo o conductual.

En el CEDEI, la TO es una de las últimas disciplinas que se suma a los diferentes servicios que ofrece el centro para el tratamiento integral de niños y adolescentes con epilepsia y dificultades de aprendizaje, junto a la Psicopedagogía y Psicología.

“Si bien en un principio el CEDEI concentró sus esfuerzos en apoyar los tratamientos de nuestros pacientes a través de la psicopedagogía y terapias psicológicas, en el último tiempo se ha potenciado la TO, elevando la demanda, con excelentes resultados”, explica el Jefe del centro, Mauricio Pizarro.

Con el objetivo de lograr los mejores resultados posibles, se implementó además una sala especialmente acondicionada, con equipos de suspensión, muro de escalada, circuitos de equilibrio con texturas, pelotas terapéuticas, piscinas de pelotas, entre otros.

Este tipo de terapia no solo logra importantes avances en el plano motor o físico, sino que también abarca el ámbito del aprendizaje y la conducta.

“Las disfunciones a nivel de los aspectos más sensorio-motrices, siempre tienen una repercusión a nivel conductual y en el aprendizaje. Además, algunos niños vienen aquí con epilepsia y con otros trastornos asociados, como los del espectro autista (TEA), el déficit atencional o la hiperactividad, entonces son casos complejos”, explica la terapeuta ocupacional del CEDEI, Katia Peralta.

A Santiago (4 años) le diagnosticaron a los 6 meses de vida Síndrome de West, que es un trastorno epiléptico considerado “severo”, por las consecuencias neurológicas que deja cuando no hay un tratamiento oportuno. Luego de dos años de terapia en el CEDEI, su madre relata los beneficios que le ha significado la TO en el desarrollo de su hijo.

“Además de los avances en firmeza para caminar -antes se tambaleaba al hacerlo- nos han ayudado mucho en el proceso del manejo del lenguaje y en que pueda seguir instrucciones. Santiago antes no respondía a su nombre, sin embargo, ahora él saluda, y si le preguntan ‘cómo está’ dice ‘bien’. Ha tenido muchos avances”, cuenta Maureen.

Para el Jefe del CEDEI, la importancia y los avances que se consiguen con las sesiones de TO se pueden vislumbrar directamente en el seno familiar. “Si mi hijo puede caminar, entonces yo como madre me siento orgullosa, me siento más segura, puedo confiar más en sus capacidades y se abre una puerta de posibilidades y de esperanza, que ayuda a toda la familia a estar mejor”, recalca Mauricio Pizarro.

El juego como terapia

Las distintas intervenciones con los niños se hacen desde el juego, por eso es que el box a simple vista puede parecer una sala de juegos, pero todos los implementos utilizados tienen justificadas razones para estar ahí.

"La idea es que el niño disfrute el proceso terapéutico a través del juego. El juego permite cambios más rápidos y mejores, que se observan en las actividades diarias del infante. En el CEDEI, la TO y los otros servicios, no entregan medicamentos, sino que buscamos los cambios a nivel cerebral desde lo externo, gracias al proceso de neuroplasticidad, permitiendo que nuestros pacientes vayan integrando habilidades y destrezas”, explica la terapeuta ocupacional del CEDEI.

No obstante, para obtener los resultados esperados, los tratamientos deben ser intensos y tener la frecuencia adecuada. “Solo así se pueden lograr cambios a nivel cerebral”, acota Katia.

El plan de trabajo se desarrolla a partir de una evaluación previa, donde se determina en primera instancia si el paciente necesitará Terapia Ocupacional o no. Luego se establece la frecuencia, si 1 o 2 sesiones por semana. Y el mínimo son 24 sesiones, es decir unos 6 meses.

Un factor clave en el éxito de la terapia será también el trabajo que se realiza en casa, el resto de los días que el niño no tiene sesión.

“En el CEDEI nos dieron una pauta de ejercicios para la casa y yo ocupo esa pauta con mi hijo todos los días. Son actividades cotidianas, como más de juego, compramos una pelota, con tarros de leche hicimos unos “zancos” y tenía que caminar, todo lo hacíamos como si fuera un juego, pero en realidad hacíamos la terapia en la casa”, cuenta la mamá de Jesús.

“El objetivo era que el niño sonriera”

Una de las premisas para trabajar los casos en el CEDEI es reconocer que todos son diferentes y que se debe entregar un servicio “personalizado”. Para ello, y a pesar de la alta demanda, en cada sesión no pueden haber más de tres niños en la sala. Así se asegura una adecuada atención a cada caso y que tampoco se sobreexija a la terapeuta.

En este sentido, y dependiendo de la complejidad de los casos se van trazando los objetivos. Hay niños que vienen con múltiples diagnósticos, lo que obliga a fijar metas que pueden parecer básicas, pero que son esenciales y permitirán abrir caminos en el futuro.

“Tuvimos un caso de un pequeño que tenía muchos diagnósticos y venía con un trastorno motor bien severo. Ahí nuestro objetivo fue que en 6 meses el niño fuera feliz, que sonriera, que lo pasara bien en la sesión. Así de complejo”, recuerda Katia.

-“Y ahora sonríe”, complementa Mauricio.

- “Y con harto trabajo el niño avanzó bastante rápido, al punto que el objetivo ya no fue solamente que sonriera, sino que el niño lograra tener una marcha mucho más estable. Hoy viene sin la silla de ruedas y feliz”, finaliza Katia.




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